¿Qué hace un Coach Creativo?

por octubre 29, 2018

México es un país que se precia de ser creativo. Todos nos sentimos orgullosos de la imaginación que despliegan nuestros artesanos, esa inventiva que hace tan valiosa nuestra cultura popular y nuestras más altas expresiones artísticas. Para dar una idea habrá que atender los datos que nos señalan que las empresas que hacen de la creatividad su insumo principal (Industrias creativas y culturales) aportan entre 4.9 % y 7.9 %  del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de ese tamaño es la importancia económica de la creatividad en México, ya no digamos la social y cultural, que son casi inconmensurables.

Ahora bien ¿por qué no aprovechamos esa capacidad creadora en todos los ámbitos de nuestra vida, en especial en el empresarial? ¿Qué nos impide desplegar toda la capacidad de creación y hacer nuestra vida más rica, plena y nuestros negocios más prósperos? ¿Cuáles son esas trabas que nos impiden explotar plenamente nuestra creatividad?

Mi tarea como Coach Creativo consiste en lograr que las personas y empresas encuentren soluciones creativas para desarrollar nuevos productos, servicios y procesos.

Esto lo hago mediante herramientas y metodologías aprendidas tanto en mi actividad profesional en diversas áreas creativas a lo largo de más de 35 años de experiencia (diseñador gráfico, empresario, editor y otras múltiples actividades que he desarrollado), como a una Maestría en Creatividad y continuas lecturas sobre el tema.

En mi experiencia, las personas y empresas enfrentan la Creatividad como un proceso azaroso; llegan a soluciones disruptivas o cambios trascendentes más por casualidad que por procesos metodológicos y ordenados, aparentemente. Mi tarea consiste en apoyar y guiar esos procesos para que las soluciones creativas se hagan presentes cuando la gente las necesita y no cuando “las hadas” decidan hacer su magia, que la mayor parte de las veces, si es que llegan, ya es demasiado tarde.

Un buen ejemplo es un emprendedor que intenta hacer de su negocio algo único, pueden pasar meses antes de encontrar una alternativa viable e innovadora de negocio que dé una ventaja competitiva real para enfrentar el mercado. Aunque no sólo los emprendedores requieren de creatividad aplicada a los negocios, ¿cuántas empresas llevan años en la búsqueda del Santo Grial personificado en una propuesta única de valor sin lograr encontrarlo? Mi tarea es hacer que en cuatro sesiones una persona pueda encontrar, literalmente, cientos de alternativas, además de las herramientas para evaluarlas.

Otro ejemplo es el de una empresa que desea lanzar un nuevo producto al mercado, si no cuenta con un Departamento de Innovación, Ingeniería de Productos o Diseño, el resultado queda como producto de la “inspiración” o intuición del dueño, quien está permanentemente enfrascado en mantener a flote la empresa, así que ¿cuánto tiempo puede dedicar a pensar en nuevos productos?. Pero ¿qué pasa con toda la experiencia de los equipos internos? ¿Qué opina Producción, Mercadotecnia, Logística o Ventas al respecto? Seguramente cuando llegue la noticia del nuevo producto es un acto consumado, sin que su opinión, valiosísima, a mi entender, haya sido incluida.

Muchos podrán opinar que son generalidades, que hay casos particulares en que toda la empresa participa, no lo dudo. Muchos lo hemos leído como casos de éxito en temas de Innovación, pero me pregunto: ¿Cuántas empresas conoces que lo hacen? Bueno, es ahí donde incido y mi colaboración es efectiva.

Nuevas tecnologías, viejas soluciones

por julio 26, 2018

Tengo dos preguntas para mis amigos lectores dedicados a la creación: La primera ¿Crees que las soluciones que aportas en tu trabajo explotan 100% la tecnología que tienes a tu alcance? Y la otra ¿Crees que realmente estás proporcionando nuevas soluciones al usar herramientas tecnológicas?

Por lo que a mí toca contestaría en principio que “no”. Creo que la gran mayoría de quienes trabajamos con equipos de cómputo en actividades creativas, artísticas y plásticas estamos dando vueltas en círculo sin proponer grandes cambios o soluciones realmente trascendentes.

El surgimiento de las computadoras vino a cambiar en mucho nuestra civilización, no sólo nuestras formas de crear, producir, distribuir y consumir, también la manera de relacionarnos con el entorno y con los que nos rodean.

Para que esto ocurriera, a la par de que se desarrolló el hardware también se hizo necesario un software y, en algunos casos, posiblemente fue al revés. El punto es que el software se desarrolló principalmente para emular y mejorar, en un entorno digital, las necesidades de un mundo análogo. En las artes gráficas, por ejemplo, la tecnología avanzó para mejorar la calidad de la impresión, incrementar la productividad y bajar los costos. Este progreso se dio a tal grado que la industria fue transformada, desaparecieron algunos procesos y surgieron nuevos, se hizo más económico imprimir tiros cortos, por ejemplo.

En la fotografía y los medios audiovisuales también han sucedido cosas: con la aparición de los equipos digitales se ha hecho más económico filmar cine. En las artes plásticas la experimentación con elementos digitales ha llevado al surgimiento de nuevas propuestas visuales.

Sé que muchos de los lectores estarán pensando que sí, efectivamente su trabajo aporta nuevas soluciones. Es posible que tengan una parte de razón, pero sólo en lo formal, en el sentido de que crean nuevas imágenes, pero… ¿qué pasa en lo profundo? ¿Realmente estamos creando nuevos discursos, nuevas estructuras temáticas, nuevas narrativas o nuevas perspectivas de análisis a la altura de la tecnología?

Hablando acerca de la industria de la publicidad Jazmín Garibay en su artículo ¿Realmente la creatividad es tan importante en la industria? (Merca2.0 19-07-2018) nos dice “Durante 2019 por cada dólar que las empresas inviertan en innovación requerirá 7 dólares adicionales para el despliegue de la solución” y agrega ” Sin embargo, TNS reveló que las marcas identifican como “innovación” en su oferta comercial, sólo el 15 por ciento corresponde a propuestas realmente nuevas” lo que nos da idea de la importancia que el tema tiene para esta industria, pero el asunto de fondo se revela cuando cementa “El objetivo de la firma no es distinguirse por ello, sino que los consumidores la perciban como original, distinguirse por ese toque que la relacione con la creatividad e innovación, características que reditúan en el valor de la marca de forma intangible”. En conclusión, en esta industria, es más importante parecer que ser.

Por otra parte, Internet está lleno de basura, el twitter se ahoga día a día con el insulto fácil y la descalificación automática, si no es que en la liviandad de lo más fatuo del chisme, las apps apuntan a ser las reinas de la comercialización, si no es que ya lo son.

Yo respondo que no a mis preguntas iniciales. De los equipos de cómputo del mundo un porcentaje enorme se utiliza como una extraña combinación de utensilio erotizante y pornógrafo automático. Y por otro lado sólo basta salir a la calle y seguir viendo más de lo mismo. La mayor parte de quienes ofrecen innovación y creatividad están ofreciendo puro rollo, soluciones en paquete que se quedan en lo cosmético.

 

Espero tus comentarios y sugerencias al pie de estas líneas o escríbeme a contacto@yosoycreativo.com

¿Cuándo es tu momento Eureka?

por julio 18, 2018

¿Alguna vez haz sentido que de la nada llega una idea y se manifiesta en tu mente? ¿Que se hace presente la solución que tanto buscaste? Bueno, pues ese es quizá el momento más importante en la Creatividad, el llamado: Momento Eureka.

Se le nombra así haciendo referencia al momento en que Arquímedes resolvió el problema que le había planteado Herón II, rey de Siracusa. El desconfiado rey Herón un día pidió a su pariente Arquímedes que comprobara si una corona que había encargado a un orfebre local era realmente de oro puro o le habían añadido plata, lo cual debía hacer sin dañarla.

Arquímedes le dio vueltas y vueltas al problema por un buen tiempo sin poder resolverlo, hasta que un día, al meterse en la tina para darse un baño, súbitamente se le ocurrió la solución. Pensó que si sumergía un objeto en el agua, el volumen de líquido desplazado debía ser igual al volumen del objeto. Al dividir la masa de la corona por el volumen de agua desplazada, se podría obtener la densidad de la corona. La densidad de la corona sería menor si otros metales más baratos y menos densos le hubieran sido añadidos. Al concluir su razonamiento gritó “¡Eureka!”, cuenta la leyenda que salió corriendo desnudo rumbo al palacio a ofrecer la solución.

El asunto viene a cuento en este texto porque todos tenemos estos momentos “Eureka”, algunos cuando nos bañamos, cuando manejamos, caminamos o dormimos, otros pensando en algún otro problema. El por qué ocurre y cómo ocurre el fenómeno es asunto que se ha estudiado mucho y existen varias explicaciones y posiciones al respecto.

Más allá de la respuesta científica que podamos dar, en lo práctico, el punto es identificar cuándo nos ocurren estos momentos para poder inducirlos o provocar a conveniencia y minimizar, en la medida de lo posible, lo azaroso y escurridizo que es la creatividad, una de las características que nos hacen percibirla como algo mágico. Como bien sabemos, los fenómenos naturales, en la medida que los conocemos y entendemos van dejando de ser “mágicos o milagrosos”, los podemos controlar y por lo tanto replicar. Ahí la ciencia.

La creatividad, como ya se ha comentado en otras ocasiones, no es cosa de magia, no es generación espontánea y no es de “a gratis”. Primero que nada se requiere mucho trabajo, recuerda que la creatividad es la capacidad de formular nuevas ideas para la generación de productos, servicios o acciones que ordenen de una manera diferente a la existente la materia y el trabajo humano, relacionando diversos elementos, en ocasiones, aparentemente inconexos, para crear algo que no existía (puedes leer más en Creatividad ¿Qué es?).

Curiosamente estos momentos de los que hablamos ocurren cuando menos lo esperamos, cuando aparentemente hemos dejado de lado el problema y nos distraemos en otras cosas. Esta peculiaridad nos hizo pensar por mucho tiempo en una condición mágica, atribuida a seres sobrenaturales como hadas, duendes o dioses.

El “secreto”, por decirlo de algún modo, reside en que el cerebro no descansa cuando algo nos preocupa verdaderamente y el subconsciente continúa trabajando, incluso dormido. Entendiendo el fenómeno, debe dársele cierto tiempo alternado trabajo, reposo, y distracción. En muchas empresas la recreación durante el trabajo no sólo ya no es mal vista, incluso es incentivada, esto se debe a que cuando hablamos de procesos creativos, una alternativa es ofrecerle a la mente múltiples opciones, intercaladas con distracción, esto resulta mucho más productivo que encajonarla en ambientes muy estrictos o represivos.

Otro factor a tomar en cuenta es el sueño. La mente no descansa nunca cuando está verdaderamente motivada. Durante el sueño el cerebro tiene diferentes niveles de actividad, uno de los momentos propicios es cuando empezamos a dormir. Cuentan que Benjamín Franklin hacía pequeñas siestas durante el día en las que tomaba un objeto pesado en cada mano, de tal modo, que en un momento dado, al ir cayendo en el sueño los objetos caían de su mano y él despertaba. Justo en ese momento “surgían” las ideas y soluciones para su proyectos.

La propuesta es observarse y conocerse uno mismo, saber cuándo ocurren estos momentos y aprovecharlos, incluso inducirlos como cuentan que lo hacía Franklin. Se debe tener presente que no hay recetas uniformes para todos, todos somos distintos y reaccionamos diferente.

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¿Catarsis en grupo o sesión de trabajo? La lluvia de ideas.

por julio 11, 2018

Hace unos días platicando con un amigo me contó sobre una experiencia que vivió en su oficina, la menciono en este blog porque me parece que es un escena tan común que muchos podrán decir: “es cierto a mi pasado” o bien “eso ya lo viví”.

Resulta que este amigo trabaja en una empresa que, después de ser sumamente exitosa, en fechas recientes se ha visto en serios problemas debido a situaciones que no vienen al caso relatar en este momento. El asunto es que la empresa está en una situación extrema que pone en riesgo su supervivencia. El director general, que además es el propietario, convocó a una reunión de trabajo a todo el personal y así, sin más, los puso al tanto de la situación y pidió su colaboración para salir del problema. Les indicó que realizarían una “lluvia de ideas” para aportar soluciones “creativas” para poner fin al aprieto. Y así, les fue preguntando en frío y de uno en uno qué podían hacer para salir del atolladero. Después de 10 minutos de sepulcral silencio el director intuyó que su presencia estaba inhibiendo la participación del personal, por lo que decidió salir y dejar la reunión en manos del gerente de personal. Lo que de ahí siguió, como podrán imaginar, fue una catarsis de dos horas, más parecida a un antiguo ritual de purificación, que a una productiva sesión de trabajo, y poco faltó para que algunos terminaran con crisis emocional en el hospital.

Mi amigo me preguntó: ¿Por qué salió mal la reunión si se supone que la lluvia de ideas es una de las formas probadas y comprobadas de encontrar soluciones creativas a los problemas?

Sin duda, la técnica creativa más difundida y, desde luego, una de las peor entendidas y manejadas es la “Lluvia de ideas” o Brainstorming. Esta técnica fue creada en 1938 por Alex Faicney Osborn (24 de mayo de 1888-5 de mayo de 1966), un publicista que, basado en el ejercicio, observación y práctica cotidiana, se convirtió en un teórico de la creatividad. Además del Brainstorming, inventó el método de Solución Creativa de Problemas.

 

La lluvia de ideas se basa en la idea de que varias mentes producen más que una sola, lo que no siempre es correcto ya que depende de cómo se lleve a cabo una sesión.

Usualmente se tiene la idea de que “Lluvia de ideas” es una forma de trabajo bastante desordenada, donde todos los miembros de la oficina o del equipo pueden aportar ideas, dar libre rienda a sus ocurrencias, no hay método, todos decimos lo que se nos va apareciendo en la cabeza, nos divertimos mucho, vamos descartando lo que consideramos improcedente y que por arte de magia la mejor solución va a brincar resplandeciente sobre la mesa. Nada más alejado que eso.

La lluvia de ideas es un proceso interactivo, recomendado para grupos no estructurados, esto es, aquellos donde la jerarquía no influye en el desempeño de las personas y en el que se valora la originalidad sobre la calidad de la idea.

Las sesiones de trabajo tienen un orden y un tiempo determinado. Debe existir una preparación previa con una exposición clara y precisa de la situación, brindando antecedentes, condiciones generales y haciendo las precisiones pertinentes sobre los elementos que influyan en el problema. En caso de que el problema resulte muy amplio deberá fragmentarse por etapas o segmentos. De preferencia se debe emitir un documento con la información recabada. Una consideración muy importante es la selección del grupo de participantes: entre más diversos sean sus orígenes y formaciones tanto mejor.

Ya en la reunión se debe manejar una metodología específica explicando las reglas y el procedimiento de modo que sea claro para todos. Se expone el problema y a partir de ese punto cada participante deberá aportar por turnos una solución sin importar lo disparatada o radical que esta parezca, es el punto de dejar que el grupo fluya. Se pueden realizar varias rondas siguiendo siempre el mismo orden. El requisito fundamental en esta etapa es no enjuiciar, criticar o burlar ninguna idea o participante por extrema que sea.

Conforme las propuestas se van enunciando son anotadas a la vista de todos, una vez que el tiempo concluye las aportaciones se enlistan y comparten con el grupo de modo en que transcurridos uno o dos días los participantes puedan agregar más ideas, se evalúan con diversos métodos y si se considera necesario se podrá realizar una nueva ronda.

La evaluación final de las propuestas deberá correr a cargo de otro grupo de análisis que explore y valide con argumentos objetivos la viabilidad.

Existen otras versiones de esta técnica como la llamada Fishing, donde de manera similar se organizan dos grupos, uno hace propuestas y el otro observa sin comentar, en una segunda vuelta los observadores retoman las propuestas de los primeros ampliándolas o modificándolas. Es posible desarrollar versiones conforme a las necesidades, lo importante es dejar fluir la mente sin establecer juicios restrictivos. No está de sobra decir que es recomendable que el grupo sea dirigido por alguien con experiencia en estos temas.

Es muy importante hacer énfasis en que, cuando trabajamos con técnicas creativas, lo que se genera son alternativas, no soluciones. Las soluciones aparecen una vez que las alternativas se evalúan y son probadas.

Como podemos ver, hacer una Lluvia de ideas es algo más complejo que lo que vivió mi amigo. ¿O no lo crees así?

Comenta tus impresiones de este artículo, o escríbeme a hugomalvarez@gmail.com, te invito a dialogar.

CREATIVIDAD ¿Qué es?

por julio 5, 2018

Desde mis tiempos universitarios cada vez que la palabra “creatividad” surge, todos somos especialistas, y muy creativos o nada creativos, según sea el caso y convenga al interlocutor. Al hablar de creatividad las más de las veces se incurre en excesos, al grado de que algunos clientes me han llegado a comentar: “Yo tengo una sobrina que tiene cinco años, dibuja muy bonito y es bien creativa”.

Pero no, en este comentario no nos referimos a ese tipo de “creatividad”, que más bien deberíamos llamarle capacidad expresiva o algo así, eso es otra cosa.

Tampoco me refiero a aquellas personas que son muy ocurrentes y que todo el tiempo están haciendo bromas y son rete chispas, diría mi abuelita. A ellos podemos dejarlos en simpáticos o bromistas, pero de ahí a que sean creativos, es otra historia.

Pero en lugar de continuar diciendo qué no es, mejor explicamos qué sí es la Creatividad. Entonces:

la creatividad es la capacidad de formular nuevas ideas para la generación de productos, servicios o acciones que ordenen de una manera diferente a la existente la materia y el trabajo humano, relacionando diversos elementos, en ocasiones, aparentemente inconexos, para crear algo que no existía.

Como se observa, la creatividad es algo más complejo que dibujar unas florecitas o contar unos cuantos chistes.

 

La creatividad es resultado de horas y horas de trabajo, sobre todo, de trabajo intelectual, porque, como ya vimos, la primera premisa se trata de formular nuevas ideas. La segunda condición es poner estas ideas en marcha y, la tercera instancia, consiste en que, como consecuencia de estos actos, se creen productos, servicios o se generen acciones, pero sobre todo, que el resultado sea un nuevo orden en los materiales o el trabajo humano, esto es, que se creen cosas que no existían, suceda lo que no sucedía o se hagan de forma en que no se hacían.

Hoy en día no todos lo ven de este modo, mucha gente continúa pensando que la creatividad es algo mágico, un chispazo, la iluminación de las hadas, las musas, los dioses o el resultado de un estado alterado de la conciencia al que se puede llegar consumiendo sustancias, pero no, no es nada de eso.

Esto no es obra de las hadas y no se da por generación espontánea, aunque a veces así lo parezca y el anecdotario popular esté plagado de ejemplos como el de Newton, que nos cuenta la historia de cuando descansaba plácidamente bajo un árbol le cayó una manzana en la cabeza y como por arte de magia le sobrevino una gran idea y formuló la ley de la gravedad, esto no es así.

Newton y muchísimos más han encontrado soluciones notables a problemas complejos al lograr establecer relaciones entre dos elementos aparentemente inconexos, aquí nos acercamos a otro tema apasionante que es el cómo nacen las ideas. Pero lo que me interesa dejar sentado es que la creatividad es producto del trabajo y se genera como respuesta a la búsqueda de soluciones concretas a un problema.

La creatividad es una de las características humanas que han hecho posible nuestro desarrollo como especie, por lo tanto todos la poseemos, aunque no todos la cultivamos y esto es debido a factores sociales que nos limitan. Ahora bien, si estamos decididos a cultivarla debemos identificar aquellos factores que la limitan y los que la potencializan para minimizar los primeros y exponenciar los segundos.

La sociedad contemporánea hoy nos exige “pensar fuera de la caja” y “ser disruptivos”. Esto es todo un reto, sobre todo si la misma sociedad nos forma anulando esas capacidades.

Por fortuna, en años recientes con el desarrollo de las neurociencias, el estudio de la creatividad y las técnicas para desarrollarla han avanzado considerablemente, por lo que ahora es posible dejar salir al genio que todos llevamos dentro y regresarlo a la botella cuando así nos convenga.

¿Te interesaría saber más de este tema? Inscríbete al curso Yo soy creativo ó da click aquí para mas información.

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