¿Catarsis en grupo o sesión de trabajo? La lluvia de ideas.

por in Creatividad julio 11, 2018

Hace unos días platicando con un amigo me contó sobre una experiencia que vivió en su oficina, la menciono en este blog porque me parece que es un escena tan común que muchos podrán decir: “es cierto a mi pasado” o bien “eso ya lo viví”.

Resulta que este amigo trabaja en una empresa que, después de ser sumamente exitosa, en fechas recientes se ha visto en serios problemas debido a situaciones que no vienen al caso relatar en este momento. El asunto es que la empresa está en una situación extrema que pone en riesgo su supervivencia. El director general, que además es el propietario, convocó a una reunión de trabajo a todo el personal y así, sin más, los puso al tanto de la situación y pidió su colaboración para salir del problema. Les indicó que realizarían una “lluvia de ideas” para aportar soluciones “creativas” para poner fin al aprieto. Y así, les fue preguntando en frío y de uno en uno qué podían hacer para salir del atolladero. Después de 10 minutos de sepulcral silencio el director intuyó que su presencia estaba inhibiendo la participación del personal, por lo que decidió salir y dejar la reunión en manos del gerente de personal. Lo que de ahí siguió, como podrán imaginar, fue una catarsis de dos horas, más parecida a un antiguo ritual de purificación, que a una productiva sesión de trabajo, y poco faltó para que algunos terminaran con crisis emocional en el hospital.

Mi amigo me preguntó: ¿Por qué salió mal la reunión si se supone que la lluvia de ideas es una de las formas probadas y comprobadas de encontrar soluciones creativas a los problemas?

Sin duda, la técnica creativa más difundida y, desde luego, una de las peor entendidas y manejadas es la “Lluvia de ideas” o Brainstorming. Esta técnica fue creada en 1938 por Alex Faicney Osborn (24 de mayo de 1888-5 de mayo de 1966), un publicista que, basado en el ejercicio, observación y práctica cotidiana, se convirtió en un teórico de la creatividad. Además del Brainstorming, inventó el método de Solución Creativa de Problemas.

 

La lluvia de ideas se basa en la idea de que varias mentes producen más que una sola, lo que no siempre es correcto ya que depende de cómo se lleve a cabo una sesión.

Usualmente se tiene la idea de que “Lluvia de ideas” es una forma de trabajo bastante desordenada, donde todos los miembros de la oficina o del equipo pueden aportar ideas, dar libre rienda a sus ocurrencias, no hay método, todos decimos lo que se nos va apareciendo en la cabeza, nos divertimos mucho, vamos descartando lo que consideramos improcedente y que por arte de magia la mejor solución va a brincar resplandeciente sobre la mesa. Nada más alejado que eso.

La lluvia de ideas es un proceso interactivo, recomendado para grupos no estructurados, esto es, aquellos donde la jerarquía no influye en el desempeño de las personas y en el que se valora la originalidad sobre la calidad de la idea.

Las sesiones de trabajo tienen un orden y un tiempo determinado. Debe existir una preparación previa con una exposición clara y precisa de la situación, brindando antecedentes, condiciones generales y haciendo las precisiones pertinentes sobre los elementos que influyan en el problema. En caso de que el problema resulte muy amplio deberá fragmentarse por etapas o segmentos. De preferencia se debe emitir un documento con la información recabada. Una consideración muy importante es la selección del grupo de participantes: entre más diversos sean sus orígenes y formaciones tanto mejor.

Ya en la reunión se debe manejar una metodología específica explicando las reglas y el procedimiento de modo que sea claro para todos. Se expone el problema y a partir de ese punto cada participante deberá aportar por turnos una solución sin importar lo disparatada o radical que esta parezca, es el punto de dejar que el grupo fluya. Se pueden realizar varias rondas siguiendo siempre el mismo orden. El requisito fundamental en esta etapa es no enjuiciar, criticar o burlar ninguna idea o participante por extrema que sea.

Conforme las propuestas se van enunciando son anotadas a la vista de todos, una vez que el tiempo concluye las aportaciones se enlistan y comparten con el grupo de modo en que transcurridos uno o dos días los participantes puedan agregar más ideas, se evalúan con diversos métodos y si se considera necesario se podrá realizar una nueva ronda.

La evaluación final de las propuestas deberá correr a cargo de otro grupo de análisis que explore y valide con argumentos objetivos la viabilidad.

Existen otras versiones de esta técnica como la llamada Fishing, donde de manera similar se organizan dos grupos, uno hace propuestas y el otro observa sin comentar, en una segunda vuelta los observadores retoman las propuestas de los primeros ampliándolas o modificándolas. Es posible desarrollar versiones conforme a las necesidades, lo importante es dejar fluir la mente sin establecer juicios restrictivos. No está de sobra decir que es recomendable que el grupo sea dirigido por alguien con experiencia en estos temas.

Es muy importante hacer énfasis en que, cuando trabajamos con técnicas creativas, lo que se genera son alternativas, no soluciones. Las soluciones aparecen una vez que las alternativas se evalúan y son probadas.

Como podemos ver, hacer una Lluvia de ideas es algo más complejo que lo que vivió mi amigo. ¿O no lo crees así?

Comenta tus impresiones de este artículo, o escríbeme a hugomalvarez@gmail.com, te invito a dialogar.

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