¿Cuándo es tu momento Eureka?

por in Creatividad julio 18, 2018

¿Alguna vez haz sentido que de la nada llega una idea y se manifiesta en tu mente? ¿Que se hace presente la solución que tanto buscaste? Bueno, pues ese es quizá el momento más importante en la Creatividad, el llamado: Momento Eureka.

Se le nombra así haciendo referencia al momento en que Arquímedes resolvió el problema que le había planteado Herón II, rey de Siracusa. El desconfiado rey Herón un día pidió a su pariente Arquímedes que comprobara si una corona que había encargado a un orfebre local era realmente de oro puro o le habían añadido plata, lo cual debía hacer sin dañarla.

Arquímedes le dio vueltas y vueltas al problema por un buen tiempo sin poder resolverlo, hasta que un día, al meterse en la tina para darse un baño, súbitamente se le ocurrió la solución. Pensó que si sumergía un objeto en el agua, el volumen de líquido desplazado debía ser igual al volumen del objeto. Al dividir la masa de la corona por el volumen de agua desplazada, se podría obtener la densidad de la corona. La densidad de la corona sería menor si otros metales más baratos y menos densos le hubieran sido añadidos. Al concluir su razonamiento gritó “¡Eureka!”, cuenta la leyenda que salió corriendo desnudo rumbo al palacio a ofrecer la solución.

El asunto viene a cuento en este texto porque todos tenemos estos momentos “Eureka”, algunos cuando nos bañamos, cuando manejamos, caminamos o dormimos, otros pensando en algún otro problema. El por qué ocurre y cómo ocurre el fenómeno es asunto que se ha estudiado mucho y existen varias explicaciones y posiciones al respecto.

Más allá de la respuesta científica que podamos dar, en lo práctico, el punto es identificar cuándo nos ocurren estos momentos para poder inducirlos o provocar a conveniencia y minimizar, en la medida de lo posible, lo azaroso y escurridizo que es la creatividad, una de las características que nos hacen percibirla como algo mágico. Como bien sabemos, los fenómenos naturales, en la medida que los conocemos y entendemos van dejando de ser “mágicos o milagrosos”, los podemos controlar y por lo tanto replicar. Ahí la ciencia.

La creatividad, como ya se ha comentado en otras ocasiones, no es cosa de magia, no es generación espontánea y no es de “a gratis”. Primero que nada se requiere mucho trabajo, recuerda que la creatividad es la capacidad de formular nuevas ideas para la generación de productos, servicios o acciones que ordenen de una manera diferente a la existente la materia y el trabajo humano, relacionando diversos elementos, en ocasiones, aparentemente inconexos, para crear algo que no existía (puedes leer más en Creatividad ¿Qué es?).

Curiosamente estos momentos de los que hablamos ocurren cuando menos lo esperamos, cuando aparentemente hemos dejado de lado el problema y nos distraemos en otras cosas. Esta peculiaridad nos hizo pensar por mucho tiempo en una condición mágica, atribuida a seres sobrenaturales como hadas, duendes o dioses.

El “secreto”, por decirlo de algún modo, reside en que el cerebro no descansa cuando algo nos preocupa verdaderamente y el subconsciente continúa trabajando, incluso dormido. Entendiendo el fenómeno, debe dársele cierto tiempo alternado trabajo, reposo, y distracción. En muchas empresas la recreación durante el trabajo no sólo ya no es mal vista, incluso es incentivada, esto se debe a que cuando hablamos de procesos creativos, una alternativa es ofrecerle a la mente múltiples opciones, intercaladas con distracción, esto resulta mucho más productivo que encajonarla en ambientes muy estrictos o represivos.

Otro factor a tomar en cuenta es el sueño. La mente no descansa nunca cuando está verdaderamente motivada. Durante el sueño el cerebro tiene diferentes niveles de actividad, uno de los momentos propicios es cuando empezamos a dormir. Cuentan que Benjamín Franklin hacía pequeñas siestas durante el día en las que tomaba un objeto pesado en cada mano, de tal modo, que en un momento dado, al ir cayendo en el sueño los objetos caían de su mano y él despertaba. Justo en ese momento “surgían” las ideas y soluciones para su proyectos.

La propuesta es observarse y conocerse uno mismo, saber cuándo ocurren estos momentos y aprovecharlos, incluso inducirlos como cuentan que lo hacía Franklin. Se debe tener presente que no hay recetas uniformes para todos, todos somos distintos y reaccionamos diferente.

Espero tus comentarios y sugerencias al pie de estas líneas o escríbeme a contacto@yosoycreativo.com

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